Despido por conducta inmoral del trabajador que afecte a la empresa donde se desempeña

Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:
1.- Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

e) Conducta inmoral del trabajador que afecte a la empresa donde se desempeña

Corresponde acoger el recurso de nulidad interpuesto por el trabajador en contra de la sentencia que rechazó su demanda de despido injustificado por conducta inmoral. Esto, dado que el artículo 160 N° 1 letra e) del Código del Trabajo, exige conductas indebidas de carácter grave, cabalmente comprobada y en lo específico, inmoralidad del trabajador que afecte la empresa donde se desempeña, en el presente caso se trata aparentemente de una infidelidad por haber permitido ingresar a una persona para pernoctar con ella una noche en el hotel, pagado por la empresa, lo que se supo a propósito de la comunicación de personas extrañas, sin que se vislumbre de acuerdo a los hechos establecidos por la sentencia impugnada, algún perjuicio directo o indirecto a la empresa. En lo sustancial, referente a la calificación jurídica de estos hechos, la inmoralidad debe fluir de actos concretos de los que no puede concluirse inequívocamente que actitudes privadas, que están dentro de la órbita personal e íntima de cada individuo, pueda ser considerada como inmoral, en término de una falta a la ética como conducta valorativa, puesto que pernoctar con una persona de sexo opuesto en sí no representa la valoración que le ha dado el juez y menos podía extenderse al prestigio de la empresa, sino solo constituir una infracción a los reglamentos por la prohibición expresa de llevar terceras personas, lo que en sí tampoco podía constituirse como grave en la forma como se acreditaron los hechos en esta causa. En consecuencia, se configura la infracción de ley, en cuanto los hechos constitutivos de la infracción no demuestran la misma y, por lo tanto, hay un error de derecho en la aplicación del artículo 160 N° 1 letra e), que es improcedente en este caso, y que ha sido determinante en lo resolutivo del fallo, en cuanto no se ha justificado el despido por la causal invocada.
La causal invocada exige actos propios que afectan a la empresa y se demostró que se trataba de actos de terceros, siendo aún discutible que permita una calificación de inmoral, sin prueba de la afectación, surge el error en la aplicación del derecho, que incide en la justificación del despido, es decir, el juez aplica mal o falsamente la norma con los mismos hechos que sustentan el despido del trabajador. Aun soslayando el problema de tipicidad, no concurren factores que admitan concluir que la infracción del contrato tenga carácter grave, a saber, magnitud, extensión del daño, reiteración; en contrario, parece indiscutida la conducta pretérita e intachable del trabajador. La norma exige como premisa una conducta grave y debidamente comprobada, y aquí ni siquiera hay un nexo causal entre el hecho y la afectación. Obviamente para ninguna empresa o institución le es conveniente que sus trabajadores tengan la actitud reprochada, sin embargo ello no causa afectación necesaria, a menos que se hubiese acreditado, como por ejemplo, la pérdida del convenio de alojamiento o algún contrato con tercero, como consecuencia de la situación que se produjo en el hotel.
Independientemente que se trate de un incumplimiento de obligaciones que impone el contrato, tampoco los hechos constatados pueden tipificarse como una conducta inmoral que afecta a la empresa, no solo porque debe tratarse de conductas indebidas de carácter grave debidamente comprobada, sino porque especialmente la conducta inmoral del trabajador debe afectar a la empresa donde se desempeña, y el pernoctar con una mujer la que se pasea en el hotel con alguna falta de pudor, no influye en el prestigio de la empresa, sino solo en el del trabajador. (De la sentencia de reemplazo)
La conducta realizada por el actor fue en un lugar ajeno a la dependencia de la empleadora, fuera de horario y quien jugó un rol preponderante fue la acompañante del trabajador, el que se encontraba en comisión de servicios pagado por la empresa, especialmente se le había reservado la habitación para uso exclusivo, por lo que no podía menos que responder frente a las acciones de la tercera persona, sin que se adoptara los resguardos necesarios para evitar el paseo de la mujer que causó molestias a los demás pasajeros, que en todo caso constituye una trasgresión al reglamento interno y al código de ética de la empresa, lo que significa un incumplimiento en las obligaciones del contrato, pero no tiene el carácter de grave. (De la sentencia de reemplazo)