Despido por vías de hecho ejercidas por el trabajador en contra del empleador o de cualquier trabajador que se desempeñe en la misma empresa (parte 3)

Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:

1.- Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

  1. c) vías de hecho ejercidas por el trabajador en contra del empleador o de cualquier trabajador que se desempeñe en la misma empresa»

Que, como adjetivo, es «indebido» lo que es «lícito, injusto y falto de equidad», y, como adverbio, «indebidamente» es «sin deberse hacer», o «contra derecho o justicia». «Grave», a su vez, indica «grande, de mucha entidad o importancia, molesto, enfadoso», y «conducta», finalmente, es la «manera con que los hombres gobiernan su vida y dirigen sus acciones». «Vía» es el «modo regular y común de hacer una cosa», es la «facultad que se elije o toma para hacer una cosa», significa «en curso, en trámite, en camino», es la «forma», «manera» o «modo» de hacer una cosa. «Hecho», en el sentido de la expresada norma, es proceder «arbitrariamente por vía de fuerza y contra lo prescrito en el derecho»;

Que, estando de acuerdo con la sentencia en cuanto ésta reconoce que la riña ocurrió y que efectivamente hubo las vías de hecho de que trata la norma que sirvió de base al despido, el recurrente reprocha a la sentencia que exija sin embargo que debió el empleador rendir la prueba necesaria para demostrar que esas vías de hecho habían «obstaculizado el desarrollo de la actividad empresarial» o «la creación de condiciones negativas», lo que serían exigencias improcedentes y no previstas en el texto legal.

Que un hecho de tal naturaleza, esto es, una conducta desplegada objetivamente por el trabajador podría perfectamente ser irrelevante en determinadas circunstancias para la empresa y para la preservación del clima laboral de armonía general al interior de la misma. Sin embargo, no cabe dudas que sí sería relevante y de importancia si las vías de hecho han producido un daño que dé a la conducta la gravedad y trascendencia que la ley exige. En el caso de marras, el Juez, dentro de sus facultades -y deberes-, de apreciación de la prueba, ha debido -y así hizo-, ponderar las consecuencias del hecho y su falta de gravedad en el presente caso, elemento subjetivo del que no puede relevarse al Juez en el examen del caso, si, como ha de ser en Derecho, ha de reconocérsele el poder de discernir entre la trascendencia o la falta de importancia o significación de un hecho en que, por último, intervienen dos personas en una acción de hecho cuyos méritos, inicios o justificación individuales resultan en extremo difíciles -si no imposibles-, de controlar. Texto literal y espíritu de la norma será siempre -en toda controversia judicial-, la alternativa del Juez intérprete para decidir lo que la sana crítica le concede;

Que, en consecuencia, no basta «que el actor haya sido partícipe activo» de la riña -como sostiene el recurrente-, para tener por constituida la causal de despido, por lo que, no concurriendo las causales legales que autorizan el recurso de nulidad, éste debe ser desestimado.