Injurias proferidas por el trabajador al empleador (parte 3)

Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:

1.- Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

Injurias proferidas por el trabajador al empleador

Si bien los dichos del trabajador revelan poca moderación, falta de templanza y descontrol, fueron exteriorizados en una reunión convocada por el gerente de la empresa para tratar otros problemas. No obstante, el trabajador quiso exponerle problemas que lo afectaban en el servicio, de manera que desde esa perspectiva en el contexto en que fueron manifestadas y tratándose de una persona con cuatro años de antigüedad, sin faltas previas conocidas, las declaraciones del trabajador no están dotadas de la entidad o gravedad necesarias para justificar que se haya puesto término a su contrato de trabajo, sin derecho a indemnización alguna porque no hay correspondencia ni proporción entre los sucesos asentados y la medida disciplinaria adoptada por el empleador.

Como se advierte la causal de injuria, así como las restantes incluidas en el artículo 160 N° 1 del Código del Trabajo, responden a un denominador común, esto es, la exigencia que la conducta descrita tenga el carácter de grave, gravedad que no es sensorial y por lo mismo, no susceptible de medir o cuantificar. Antes bien, es una cualidad que admite grados, exigiendo la formulación de un juicio de valor, en función de lo que el medio o grupo social registre a este respecto. Para ese fin debe atenderse a la entidad misma del hecho, en su relación con las funciones que desarrollaba el trabajador, el contexto en que se verifica la conducta y las circunstancias que la rodean, lo que se traduce en la aplicación de criterios de proporcionalidad entre el hecho verificado y la sanción que trae consigo, que no es otra que la exoneración sin derecho a indemnización alguna. Es conveniente resaltar que esa transgresión puede ocurrir de la siguientes formas: contraviniéndola formalmente, interpretándola erróneamente o haciendo una falsa aplicación de ella. Es así que se contraviene su texto formal si la sentencia impugnada está en oposición directa al texto expreso de la ley; se la interpreta erróneamente cuando el juez, al aplicarla al caso del que está conociendo, le da un sentido o alcance diverso al que le haya señalado el legislador. Y existe una falsa aplicación de la ley cuando el juez la aplica a una situación no prevista por el legislador, o bien, deja de aplicarla a un caso ya reglado.