Injurias proferidas por el trabajador al empleador (parte 4)

Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:

1.- Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

Injurias proferidas por el trabajador al empleador

Que corresponde analizar la primera causal de caducidad aducida por el demandado en relación con los hechos alegados en la carta de despido, en orden a establecer si el despido de la actora fue indebido.

Así en primer lugar la actora fue despedida por la causal establecida en el artículo 160 N°1 letra D del Código del Trabajo, la cual establece:

Alguna de las conductas indebidas de carácter grave, debidamente comprobadas, que a continuación se señalan:

Injurias proferidas por el trabajador al empleador, debiendo tener presente que la doctrina ha definido las injurias como:

«expresiones que dañan la integridad de otra persona, en este caso estrictamente del empleador agraviándolo mediante obras o palabras ofensivas y descalificadoras».

Los trabajadores incurren en esta causal cuando ofenden, agravian o ultrajan la palabra del empleador o a sus mandantes o representantes.

Los tribunales de Justicia han señalado que injuria: «Es toda expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona. Se comete delito de calumnia o injuria no sólo manifiestamente sino, también, por medio de alegorías, caricaturas, emblemas o alusiones. Las injurias que el Código del Trabajo señala como suficientes para justificar el despido del trabajador no son las mismas que constituyen el delito de injurias en la forma que exige el Código Penal, sino que deben entenderse en su sentido natural y obvio, es decir, como expresiones que agravian o ultrajan a otro, mediante obra o palabras que lo agravian». Esta causal no procede por injurias entre los trabajadores. Se debe señalar que no es una excusa válida, la escasa cultura de un trabajador para ser insolente o grosero con el empleador, y menos aún para injuriarlo, pues no podría mantenerse la debida disciplina si falta la armonía y respeto de las relaciones laborales. Se considerará a favor del trabajador circunstancias que atenúen las injurias proferidas por éste, como justos reclamos que no han sido atendidos por el empleador, en cuyo caso no procederá la terminación del contrato de trabajo.